BOLETÍN / 2006 - SEGUNDO TRIMESTRE / IRREGULARIDADES EN LAS EMPRESAS
 

Fraudes, estafas y otros actos indebidos son una realidad en el mundo empresarial y reportan importantes costes adicionales a las organizaciones, tanto por los daños causados directamente como por la necesidad de mantener unos adecuados sistemas de control.

Las actuaciones irregulares que se producen en las empresas siempre se han caracterizado por su secretismo y discreción, lo que dificulta el conocimiento de esta cuestión y se tenga que recurrir a encuestas y estimaciones ante la carencia de datos oficiales y la confidencialidad de los estudios internos de las entidades. Por otra parte, prácticamente todos los días aparecen en los medios de comunicación referencias a actos fraudulentos que ponen de manifiesto este problema, aunque con ciertas reservas derivadas tanto de la confidencialidad de las empresas como de la relevancia informativa de casos e implicados.

La apropiación y el desvío de fondos suele ser el fraude más frecuente en todo tipo de empresas seguido de otros actos indebidos como estafas, irregularidades contables, delitos informáticos, fraude fiscal y blanqueo de capitales. Además, las
empresas se ven afectadas por expedientes a consecuencia de irregularidades en subvenciones, casos relacionados con la libre competencia, asuntos laborales, etc. También los medios de comunicación ponen de manifiesto otras actuaciones cuestionables, como abusos en las retribuciones.

En relación con los mercados financieros hay que destacar las cuantiosas pérdidas habidas en esta actividad, debidas tanto a una operativa desafortunada o la marcha negativa de los mercados como a operaciones indebidas o fraudulentas de operadores.

Las irregularidades más características en esta actividad hacen referencia a estafas a inversores, fraudes bursátiles e información privilegiada. Con motivo de pérdidas e irregularidades las empresas tienen que sufrir cuantiosos gastos adicionales con motivo de sanciones y reclamaciones.

En las entidades de crédito se pueden desarrollar los mismos actos indebidos que en cualquier otro tipo de empresas; ahora bien, las características propias de la actividad bancaria, por la diversidad y exclusividad de sus operaciones y los numerosos riesgos existentes, hacen que en este sector aparezcan fraudes internos específicos, como irregularidades en la actividad crediticia y la banca paralela, o actuaciones fraudulentas efectuadas por delincuentes aprovechando la complejidad del sector para tratar de obtener dinero mediante cheques, recibos o falsificaciones de documentos mercantiles.

Todas las encuestas y estimaciones ponen de manifiesto que el fraude interno, el realizado por personas vinculadas con
las empresas, es el que tiene mayor incidencia en las organizaciones, debiéndose menos de una cuarta parte de las irregularidades a agentes externos, como proveedores, clientes y delincuentes profesionales.

En relación con los autores de las irregularidades en las empresas hay que destacar que más de la mitad de las estafas son cometidas por directivos de las mismas. Se tiene que tener en cuenta que las personas con bastante poder pueden influir en sus organizaciones para obtener un provecho personal, pudiendo, además, ordenar la justificación de sus acciones indebidas a cargo de la sociedad o su encubrimiento para que pasen desapercibidas. La delincuencia económica o de "cuello blanco" es, por su propia naturaleza, de difícil investigación ya que, con independencia de las posibles influencias de los directivos o administradores para camuflar sus operaciones indebidas o ilícitas, se utilizan medios que no están al alcance de cualquier empleado, como testaferros, entidades instrumentales o interpuestas, paraísos fiscales, sofisticadas técnicas de ingeniería financiera, etc.

Julio Fdez-Sanguino Fernández.
Doctor en CC. EE. y Empresariales