BOLETÍN / 2006 - PRIMER TRIMESTRE / EL ECONOMISTA DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN
 

Uno de los recursos más importantes y de mayor valor, sino el que más, que poseen las empresas es la información; por eso, junto con las tecnologías que le sirve de soporte, se hace imprescindible gestionarla y administrarla de manera óptima para que las empresas, en esta sociedad global de la información, sean competitivas y sean capaces, no sólo, de triunfar, si no, de sobrevivir. 

La agricultura

Si repasamos la historia económica más reciente, comprobaremos que hasta el siglo XIX la agricultura constituyó la fuente básica de subsistencia del ser humano. Esa misma fuente sigue siendo hoy la base de la alimentación para los habitantes de muchos países no desarrollados o en vías de desarrollo.

A medida que fueron apareciendo, durante ese siglo, nuevas maquinas y nuevas técnicas, se fueron mejorando y extendiendo las tierras que los agricultores podían cultivar. Se podía producir más en menos horas de trabajo. Las máquinas posibilitaron que los trabajadores aumentaran la productividad, los agricultores producían más alimentos de los que necesitaban para su consumo propio, ofreciéndoles la oportunidad de vender o intercambiar los excedentes. Esto condujo a la expansión del sector industrial.

La revolución industrial

La era industrial es, obviamente, la consecuencia de la revolución industrial (desde mediados del siglo XIX hasta el último cuarto del siglo XX). Según avanzaba el siglo XIX las maquinas fueron convirtiéndose en la principal herramienta para la mayoría de los trabajadores. Con la simplificación de los procedimientos de trabajo por la mecanización y la automatización al aplicar los principios de la división del trabajo propuestos por Adam Smith, el número de personas que trabajaban en empresas manufactureras e industriales se incrementó, aumentando, también, la productividad de estos. A mediados del siglo XX la mayoría de los trabajadores, en las sociedades avanzadas, habían pasado de la agricultura a la industria. Las máquinas, en la era industrial, eran las principales herramientas que el hombre utilizaba para producir bienes y servicios.

La era de la información

Aunque la agricultura y la industria continúan siendo sectores muy importantes, en la actual era de la información la mayoría de los trabajadores están relacionados con diversos aspectos de la información: creación, distribución (la información viaja sin restricciones ni de velocidad, ni de tiempo ni de espacio) y su aplicación. Se puede considerar que los países que han accedido a la era de la información, se distinguen porque los trabajadores de la información superan a los que se dedican a la agricultura y a la industria.

En esta era, las herramientas principales que los trabajadores utilizan están constituidas básicamente por tecnologías de la información, y se caracteriza:

• Por que cada día que pasa depende más de la información y de los sistemas que la suministran.

• Por que cada día que pasa es más vulnerable debido a los nuevos riesgos y amenazas que acechan a las tecnologías de la información.

• Por que las tecnologías de la información proporcionan el medio para reconsiderar, rediseñar, reorganizar, ... procesos empresariales convencionales, creando nuevas oportunidades, nuevas formas de organización y reduciendo costes. No hay que olvidar que hoy las tecnologías de la información están incrustadas en muchos productos y servicios.

• Por que el éxito de las empresas viene determinado por la optimización que estas hagan del uso de las tecnologías de la información.

La revolución de las tecnologías de la información

La era de la información es la consecuencia de la revolución de las tecnologías de la información. La sociedad de la información dependen de los conocimientos disponibles y del uso que se haga de los ordenadores y demás tecnologías relacionadas con la información. De igual importancia son las capacidades que las personas han de poseer para comunicarse (transmitir información) e interconectarse mediante estas tecnologías.

Muchos directivos piensan que los problemas de sus empresas van a desaparecer con un ordenador en sus oficinas, algún que otro programa de gestión, manejando cualquier procesador de textos, o transmitiendo datos electrónicamente. En realidad, esperan un milagro; la solución de problemas no es tan fácil.

En la era de la información, para solucionar problemas, se requiere algo más que saber utilizar ordenadores. Se requiere conocer los principios de las tecnologías de la información y las oportunidades que estas pueden proporcionar, así como sus limitaciones y su vulnerabilidad.

Nadie sabe la solución exacta; pues se trata de un camino por el que se avanza aprendiendo a aplicar, de manera óptima, las tecnologías de la información en la gestión empresarial. Lo que si está claro, y se puede afirmar con rotundidad, es que en esta sociedad de la información, los principios de división del trabajo y los procesos de trabajo, que hasta ahora han supuesto importantes incrementos en la productividad, ya no son ni serán válidos nunca más.

Transformación de las herramientas tradicionales

La era de la información se caracteriza, no solo por las sorprendentes nuevas herramientas, si no por la transformación a la que se están sometiendo a las herramientas y los procesos de trabajo tradicionales al convertirse en otros mucho más eficaces y productivos.

Considérese la transformación que sufrieron los procesos de trabajo en la agricultura al mecanizarse esta en la era industrial: los tractores que tiraban de los arados, cultivadoras, segadoras y cosechadoras, sustituyeron a los animales de carga y de tiro (caballos, bueyes, ...) Muchas herramientas, en la era de la agricultura, se motorizaron y se convirtieron en máquinas autopropulsadas. El resultado de toda esta mecanización supuso un muy considerable aumento de la productividad: se podía producir mucho más durante las mismas horas de trabajo.

Aún hoy, las tecnologías de la información generan nuevos conocimientos sobre la agricultura, que ayudan a comprender cuándo, cómo, dónde y qué se debe cultivar, permitiendo hacer un seguimiento de todo el proceso agrícola. Con las tecnologías de la información, la productividad de los agricultores y de la tierra se han visto incrementadas.

Con el ejemplo de la agricultura se pretende ilustrar como las tecnologías de la información transforman el trabajo, al combinarse nuevas herramientas y nuevos procesos de trabajo con herramientas y actividades convencionales, incrementándose la productividad y la eficacia.

Gestión y administración

La gestión y administración de las empresa no puede escapar a los efectos de estas nuevas tecnologías. Así, las primeras aplicaciones de las tecnologías de la información en las empresas consistieron en automatizar tareas rutinarias que se hacían a mano (nóminas, contabilidad y facturación). La forma de administrar y organizar las empresas no semodificó. La velocidad de realizar las transacciones aumentó. En menos tiempo se hacía más. Las tareas se hacían con más rapidez. Pero si las actividades que realizaba una empresa estaban confusas, debido a que la empresa estuviera desorganizada o por carecer de procedimientos adecuados, la automación aceleró la velocidad de confusión.

Las tecnologías de la información utilizadas convenientemente producen algo más que incrementos en la velocidad de las actividades rutinarias, permiten que las empresas reconsideren los procedimientos convencionales de realizar sus actividades. Proporcionan oportunidades para rediseñar y reorganizar (reingeniería) una empresa, un sector o todo un país. Así, la reingeniería de empresas consiste en revisar los fundamentos y modificar de raíz los procesos empresariales, teniendo en cuenta las tecnologías de la información en general y el ordenador e Internet en particular, para alcanzar resultados espectaculares; resultados no cuantitativos, sino cualitativos.

Se puede afirmar que las tecnologías de la información son a la era de la información lo que las máquinas fueron a la era industrial, o que la máquina de vapor es la era industrial lo que el ordenador es a la era de la información.

Capacidades y limitaciones

En la era de la agricultura era difícil tener buenas cosechas si no se entendían bien las capacidades y las limitaciones de los animales de tiro, de la tierra, y de los aperos de labranza que se utilizaban. Así mismo, en la era industrial, había que saber como utilizar y mantener las maquinas convenientemente. Igualmente, en la era de la información hay que conocer bien las tecnologías de la información; las empresas que consiguen más éxitos son aquella que saben sacarle el mayor partido a las tecnologías de la información. Eso supone algo más que saber “picar” datos en el teclado de un ordenador o imprimir balances en una impresora láser. Para tener éxito se requiere conocer aquello que las tecnologías de la información pueden hacer para mejorar el rendimiento individual y empresarial, y como se pueden mejorar los productos y los servicios empresariales para añadir valor a los clientes.

En la era de la información, las tecnologías de la información también forman parte de los productos y servicios; están incrustadas, están integradas con los productos y servicios como si se tratara de otro componente, de otra pieza.

También, las nuevas tecnologías traen nuevos riesgos a las empresas. Accidentes, ataques intencionados pueden eliminar una empresa en cuestión de instantes. Eliminar hoy una empresa es sinónimo de eliminar el sistema por el cual circula su información: su sistema de información. Unas inundaciones, un virus informático, o cualquier accidente de poca importancia puede acabar con el sistema de información, lo que puede provocar perjuicios muy cuantiosos. Se hace necesario conocer, no solo las potencialidades de las nuevas tecnologías, sino sus limitaciones, sus riesgos y las soluciones para que las empresas se mantengan en funcionamiento en las mejores condiciones competitivas posibles. 

Situación actual

Es conveniente recordar que ya es bastante amplia la legislación existente en nuestro país sobre las tecnologías de la información en la gestión y administración de las empresas, y que le afecta al economista como profesional en el asesoramiento, auditoria y consultoría de empresas. A continuación se señalan algunas normas: Ley de protección de datos, Ley de la sociedad de la información y el comercio electrónico, Facturas telemáticas, Firma digital, Norma técnica de auditoría sobre la auditoría de cuentas en entornos informatizados, etc. 

Conclusión

Podemos concluir diciendo que la informática es un instrumento imprescindible para todas las actividades de empresa, y por tanto para el economista. Este debe adquirir y actualizar periódicamente ―si es que no lo hace ya― los conocimientos adecuados sobre la nuevas tecnologías para comprende sus potencialidades, sus limitaciones y sus vulnerabilidades, para que junto con sus conocimientos sobre el mundo de la empresa, lo doten de la destreza necesaria y adecuada para el desempeño profesional de sus diversas funciones: asesor, auditor, consultor, gerente, administrador, ... convirtiéndolo en el Economista de la sociedad de la información. 

Eloy Peña Ramos
Economista
Auditor
Consejero de RASI
Profesor de Auditoría Informática en La Universidad de Málaga